viernes, 3 de diciembre de 2010

Albert Camus


Petrificado, Jacques veia a su madre, un poco apartada zurciendo calcetines con un gran huevo de madera. Ella lo miró.
- Si - dijo -, está bien, eres valiente.
Y se volvió hacia la calle, y Jacques no tenia ojos bastantes para mirarla, y sentia de nuevo que la desdicha se instalaba en su corazón encogido.


                                                                             Fragmento de " El Primer Hombre "

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